miércoles, 17 de abril de 2013

Todo en este mundo es una única realidad


Hoy en día, los habitantes de las grandes ciudades no tenemos noción del valor que tiene la Madre Tierra para nuestra subsistencia. La contaminamos con diversos elementos cotidianamente, la depredamos y no aportamos nada para que ella se reactive. Debemos reflexionar.
Nuestra realidad es, que existimos sobre Pachatayka (en aymara) o Pachamama (en qechwa) que significa “madre tierra generadora de vida”, que conocemos como “Tierra, Mundo o Naturaleza”, que nos brinda sustento y alimentos a todos sus hijos para nuestra subsistencia.
La Pachamama es tan sabia que armoniza y ordena su integridad y entorno; por esa razón, cada fenómeno responde a un nuevo ordenamiento. Nosotros hablamos de Pachakutja o Pachakuti” (dar vuelta el tiempo o tiempo que vuelve), es una idea circular de la vida. Desde hace milenios los pueblos indígenas observan
la redondez de la Tierra, al igual que la Luna y el Sol, y de esas observaciones llegaron a la idea de lo circular o que todo vuelve. Es decir, cuando lastimamos a la tierra, ese mal lo sentimos todos.
Cito una enseñanza que los abuelos nos transmitieron que dice: “Cuando una hoja se desprende de un árbol, en el instante cuando se posa sobre la tierra, vibra el planeta entero”. Por eso debemoscuidar a la naturaleza como a nuestra propia vida.
Podríamos decir que la naturaleza es un templo de armonización y ordenamiento (macrocosmos) y que en toda su integridad existen microcosmos que cumplen la misma función que el macrocosmos.
Las culturas indígenas observaron y supieron que el hombre forma parte e integra ese cosmos armónico, primero como individuo y luego como comunidad. El hombre indígena conversa con la naturaleza, realizando rogativas y ceremonias para agradecer por todos los frutos que de ella recibe y para comprometerse a actuar recíprocamente. Entiende que es el único responsable como ser inteligente y dotado de razón que administra y protege la naturaleza porque de ella depende la continuación o trascendencia de la vida. Todos necesitamos agua, aire, árboles, al sol y a la luna, a todo lo que nos rodea en nuestro entorno.
Para el hombre indígena no existen seres creadores de la vida, ni seres destructores, sino simplemente esta es sus manos la gran realidad que es “utjaña” (estar o existir), por lo cual debe cuidar y amar la naturaleza como así mismo.
Para el hombre occidental, el individuo como ser creado por Dios es perfección de todo su entorno por lo que se atribuye el posa sobre la tierra, vibra el planeta entero”. Por eso debemos poder de transformar la naturaleza, provocando incendios, contaminación y otros males, sin entender que por más mínima
que sea la alteración al cosmos, esta influye en la armonía total y ocasiona graves trastornos en la salud de todos los seres vivos. Todo es como un boomerang.
Para el pensar del ser Aymara existe una relación clara con la realidad, es así que cuando se posiciona sobre la tierra y mira todo su entorno piensa y reflexiona de la siguiente manera: “Aka pachax taqipuniw mayaki”, que se traduce: “todo en este mundo es una única realidad”. Todo este modo de ver la vida de otra manera nos plantea que debemos empezar a reflexionar con certeza para recuperar viejas prácticas a fin de encontrar una reconciliación con lo más inherente, el espíritu de la tierra; para que en ella perduren los hijos de los hijos de nuestros hijos, porque en ellos viviremos siempre, como viven hoy nuestros ancestros en nuestra mirada.

Por Wenceslao S. Villanueva (originario aymara)
Titular del Consejo de Acontecimientos Aborígenes de Argentina (CAA)
Miembro de la Confederación de Consejos de Ancianos de Abya Yala (sede Argentina)
Sede: Monroe 2685 1º “B”, CP: 1428. Tel.: 4-547- 3773; Buenos Aires-Argentina
Email: caa_arg@yahoo.com.ar y caa_arg@hotmail.com

Swami Vivekananda

"Yo soy el alma de Budha,  de Jesús, de Mahoma. Yo soy el alma de los maestros,  y soy todos los  ladrones que robaron ...