La Patria y lo sagrado

El término patria proviene del latín pater y se asocia con la tierra paterna u originaria de los antepasados. Suele designar la tierra natal o adoptiva a la que un individuo se siente ligado por vínculos afectivos, culturales o históricos. En la antigüedad era considerada una institución de origen sobrenatural y cumplía un rol equivalente al que hoy cumple la religión. Culturas tan diferentes como los romanos, egipcios, incas o los antiguos chinos identificaban la religión con su nación.
Esta relación comenzó a modificarse con la modernidad y el advenimiento de las monarquías absolutistas. Esto conllevó a una progresiva separación del poder temporal del religioso, aunque el poder político seguía amparándose en el derecho divino.
Este proceso continuó acentuándose hasta la llegada de nuestros días con la conformación de las repúblicas democráticas, donde el poder recae en la voluntad soberana de los pueblos.
Pese a la actual secularización de poder político y la completa separación de religión y estado, la Patria aún se mantiene como un campo simbólico donde se asocian el orden temporal y lo sagrado. La patria bien entendida es un verdadero símbolo de trascendencia, un lugar donde lo individual con lo colectivo. No, es importante no confundir el verdadero sentimiento de patriotismo con las bajas manifestaciones de la xenofobia y el racismo.
Ejemplos de esta coexistencia simbólica de lo sagrado y la Patria abundan alrededor del globo. Así se puede mencionar el Vande Mataram, el himno nacional de la India, que canta algunas estrofas originales de un himno Bengalí consagrado a Kalí; La bandera de Israel cuyos diseño remite al Talit, el manto de oración judía; o el In God We Trust (“En Dios confiamos”), lema nacional oficial de los Estados Unidos.
Argentina no es la excepción. Algunas tradiciones sostienen que el celeste y blanco de la bandera se corresponde con varias advocaciones de la Virgen María, de la cuál Belgrano era un ferviente devoto. Asimismo, el sol que aparece en el centro de misma no es otro que la figura de Inti, el dios Sol de los Inca que simboliza la unión de todos los pueblos americanos.
Swami Vivekananda confería una gran importancia al patriotismo, él mismo emprendió la misión de despertar a la India, donde es considerado un gran patriota.
Predijo que, “En este mundo cada nación debe desarrollar su propia identidad en función a sus circunstancias. Llegará el día en que todas estas identidades se mezclarán, dejando de lado el egoísmo del
saqueo y el enriquecerse a costa de los otros. Entonces, ya no habrá más subdesarrollo y cada nación sabrá que cumplió bien su tarea”.

Por Sr. Martín Astigueta, Periodista y Docente


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