Gracia Divina



Un fósforo encendido en un cuarto oscuro disipa de inmediato la oscuridad acumulada durante siglos.
Similarmente, una simple mirada de gracia del Señor disipa los pecados acumulados durante innumerables nacimientos.





Cuando sopla la brisa malaia todos los árboles que tienen sustancia se convierten en árboles de sándalo. En cambio, los que carecen de sustancia como el bambú, el plátano, etc, permanecen sin modificación.
Así, cuando desciende la Gracia Divina, los hombres que poseen el germen de la devoción y la compasión de inmediato se transforman en santos. Los hombres mundanos e indignos, en cambio, no sufren modificaciones fácilmente.



Los niños continúan con sus juegos mientras la madre está ausente. Absortos en sus juegos no sienten temor ni ansiedad. Pero tan pronto como llega la madre, ellos tiran sus juguetes y corren hacia ella gritando alborozados "¡mamá, mamá!".
Vosotros también ahora estáis entretenidos con los juguetes mundanos de riqueza, honor y fama, sintiéndoos muy felices sin el menor temor o ansiedad.
Pero si podéis aunque sea una sola vez tener una vislumbre de la bienaventurada Madre, ya no sentiréis inclinación por riqueza, honor y fama. Correréis hacia Ella arrojando todos vuestros "juguetes".


Está en la naturaleza del niño ensuciarse con tierra y barro pero sus padres no permiten que permanezca sucio.
Similarmente, por más que un hombre se manche por vivir en medio de las atracciones del mundo fenomenal, el Señor crea los medios para su purificación.  

Sri Ramakrishna

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