miércoles, 28 de noviembre de 2012

El yo servidor de Dios




Sri Ramakrishna: "El "yo servidor", esto es, el sentimiento: ´Yo soy el servidor de Dios; soy el devoto de Dios´, no lo daña a uno. Por el contrario, lo ayuda a realizar a Dios."


Viyai: "Bueno, Señor, ¿qué sucede con la lujuria, la ira y otras pasiones de aquel que mantiene el "yo" servidor?

Sri Ramakrishna: "Si verdaderamente un hombre siente así, entonces sólo tiene la apariencia de la lujuria, la ira o algo semejante. Si después de alcanzar a Dios se considera a sí mismo como el servidor o el devoto de Dios, entonces no puede dañar a nadie. Al tocar la piedra filosofa, una espada se vuelve de oro. Conserva la apariencia de una espada, pero no puede dañar.  

martes, 13 de noviembre de 2012

Visión Divina

Cuando un hombre se encuentra en el valle, ve el humilde césped y el soberbio pino, y exclama: "¡Cuán grande es el árbol y cuán pequeña es la hierba!" Pero, si sube a la montaña y mira desde su más alto pico, ve que el césped y los árboles son como una verde masa indistinta. Del mismo modo, para el ojo mundano hay diferencia de rango y posición - un hombre es rey y otro es zapatero, uno es padre y otro es hijo, y así por el estilo - . Pero cuando se abre la Visión Divina, todo aparece igual, y no resta ya distinción alguna entre bueno y malo, alto y bajo. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

Cada trabajo


Swami Vivekananda

"Cada trabajo tiene que pasar por estas etapas: Ridículo, oposición, y luego, aceptación.
Los que piensan de forma adelantada a su tiempo son seguramente malinterpretados"

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ilustración de Juan Manuel Tavella






“Si ustedes no elevan a las mujeres – vívidas 

personificaciones de la Divina Madre – no piensen que hay

otro camino para vuestra propia elevación”.



Swami Vivekananda




Simbología - La Madre Divina


Según Joseph Campbell la Gran Madre “aparece en escena en la misma madrugada del primer día de nuestra especie”.

El culto a la diosa Madre se remonta al paleolítico y a las primeras grandes civilizaciones de la antigüedad. Su presencia puede rastrearse en todas las culturas en un comienzo como arquetipo asociado con la fertilidad de la tierra y posteriormente como la Madre creadora y sustentadora del universo. Así se puede nombrar a la Ishtar de los sumerios, a Isis de los egipcios, o a la Pachamama de los pueblo andinos.

Una de las teorías antropológicas más difundida afirma que con el advenimiento de la Edad de Hierro, las primitivas cosmologías y mitologías de la diosa Madre comenzaron a transformarse para dar a la aparición de divinidades masculinas como las principales figuras de los panteones. Si bien la validez universal de estos postulados es cuestionable, lo cierto es que en varias religiones pueden encontrarse resabios de esta diosa primordial como en la Virgen María del cristianismo o la diosa Tara del Budismo Tibetano.

En el Hinduismo, el culto a la diosa Madre puede rastrearse hasta los orígenes de la cultura védica, aunque posiblemente ya existía previamente en la cultura del Valle de Indo.

En los Vedas se alude al poder divino femenino como Mahimata, la ‘madre tierra’, como Viraj, la madre universal y como Áditi, la madre de los dioses. Pero es en Durga que la diosa Madre se personifica en todo su esplendor como la energía y la creación entera.

La Madre también posee múltiples manifestaciones como las imágenes de Kali
o Párvati, que encarnan sus diferentes atributos divinos. En la filosofía Samkya se la concibe como Prakriti; en el Vedanta como Maya, la ilusión, y en el Tantra se la venera como Shakti, la energía divina. Al mismo tiempo, la Madre es adorada materialmente en el río Ganges y hasta en las vacas, que son consideradas símbolos vivientes de Ella. Sri Ramakrishna enseñó que todas las mujeres son manifestaciones de la Divina Madre.

En su evangelio puede leerse, “todas las mujeres son la personificación de Shakti. Es el Poder Primario que se ha vuelto mujer y que se nos aparece en forma de mujeres. Se dice en el Adhyatma Ramaiana que Nárada y otros alabaron a Rama diciendo: ‘Oh Rama, tú solo eres todo cuanto vemos como masculino y Sita todo cuanto vemos como femenino; Tú eres Indra y Sita es Indrani; Tú eres Shiva y Sita es Shivani; Tú eres hombre y Sita, mujer. ¿Qué más necesito decir? Sólo Tú existes dondequiera que haya un ser masculino y Sita dondequiera que haya un ser femenino”.

Por Sr. Martín Astigueta, Periodista y Docente.

Verdad

"Todo en este mundo, aun la verdad misma, es relativo. Lo que es verdad para un estado de cosas o un plano de existencia, no es ver...