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Mostrando entradas de agosto, 2012

El yo y los deseos

El buscador de la Verdad debe recordar continuamente la naturaleza del Ser, dejando a un lado toda identificación con el yo. Es el yo quien atrae al Ser una y otra vez al mundo de maya, o ignorancia.
Es el yo quien enriquece el mundo de los deseos. Cuando los deseos se incrementan, también se incrementa la actividad. Y cuando hay un crecimiento  de la actividad, hay asimismo un crecimiento de los deseos.
Así pues, la actividad y el deseo se mueven en un círculo vicioso y el hombre permanece prisionero de ellos.
La destrucción de los deseos ha sido descrita como Liberación; y al hombre libre de ellos, se lo denomina jivanmukta, un ser liberado en vida. 
Aún después que la Verdad ha sido develada, aún entonces continúa la fuerte ilusión de que uno es el hacedor de la acción y el que experimenta sus resultados. Esto debe ser cuidadosamente destruido, viviendo en un estado de constante comunión con el Ser.
Solamente así puede uno experimentar la bienaventuranza de la Liberación, aunque resida …