viernes, 6 de abril de 2012

Buddha, el karma-yogui perfecto



Permítanme que les diga, algunas palabras acerca de un hombre que verdaderamente llevó a la práctica estas enseñanzas del karma-yoga. Ese hombre fue Buddha.

Es el único hombre que las puso en práctica de un modo perfecto. Todos los profetas del mundo, excepto Buddha, tuvieron motivos externos que los impulsaron a la acción inegoísta. 

Los profetas del mundo, con esta sola excepción, se pueden dividir en dos grupos: uno, que sostiene que ellos son encarnaciones de Dios venidos a la tierra y, otro, que sólo sostienen ser mensajeros de Dios; ambos, sacan su impulso para la obra, del exterior, esperando recompensa de afuera, por más elevado que sea el lenguaje espiritual que ellos emplean. 

Pero Buddha es el único profeta que dijo: “No me interesa conocer vuestras diversas teorías acerca de Dios. ¿De qué sirve el discutir todas las sutiles doctrinas acerca del alma? Haced el bien y sed buenos. Y esto os llevará a la libertad y a toda verdad que haya”. 
Su vida y su conducta estaban absolutamente desprovistas de móviles personales; y sin embargo, ¿quién actuó más que él? 

Muestrenme en la historia un carácter que se haya cernido tal alto, sobre todos los demás. La raza humana toda no ha producido sino un solo carácter así, de tan elevada filosofía y de una inmensa simpatía hacia todos los seres y las cosas. 

Este gran filósofo, que predicó la filosofía más elevada, tenía, sin embargo, la más profunda simpatía hasta por el más insignificante de los animales, y nunca reclamó nada para sí mismo. 

Él es el karma-yogui ideal, llevando a cabo su obra sin motivo ulterior alguno, y la historia de la humanidad nos lo muestra como el más grande de los que jamás hayan nacido; fuera de toda comparación vemos la combinación más grande de corazón y cerebro que haya existido; el poder del alma más grande que jamás haya sido manifestado. Es el primer gran reformador que el mundo ha visto. 
Fue el primero que se atrevió a decir: “Creed no porque existan algunos antiguos manuscritos; creed, no porque sea la creencia de vuestro país, o porque se os haya hecho creer desde vuestra infancia; discurrid y razonadlo todo antes, y di después que lo hayáis analizado, véis que hará bien a alguien y a todos, creedlo, vividlo, practicadlo y ayudad a los demás para que lo hagan suyo propio”. Lo hace mejor quien actúa sin ningún motivo: ni por dinero, ni por fama, ni por ninguna otra cosa; y cuando un hombre puede hacer esto, será un Buddha y de él surgirá el poder de actuar de tal manera como para transformar el mundo. Un hombre así representa el más elevado ideal del karma-yoga.

Karma Yoga - Swami Vivekananda

Verdad

"Todo en este mundo, aun la verdad misma, es relativo. Lo que es verdad para un estado de cosas o un plano de existencia, no es ver...