martes, 27 de marzo de 2012

Frase de Sri Sarada Devi

"Todo sin duda depende de la voluntad de Dios, pero, debemos actuar, porque Él expresa Su voluntad, a través de las acciones del hombre"

El silencio interior


El silencio significa;
la capacidad de pensar sin cabeza,
la capacidad de volar sin alas, 
la capacidad de volar sin pies,
la capacidad de observar sin perturbar,
la capacidad de escuchar sin interrumpir,
la capacidad de palpar sin crear incomodidad,
la capacidad de disfrutar la flor sin robarle su aroma y sobre todo la capacidad de entrar en ti y ver tú realidad.
La verdad solo se puede conocer en absoluto silencio.

jueves, 22 de marzo de 2012

El siervo de Dios

La imagen del siervo de Dios es común a todas las grandes religiones del mundo, utilizada en muchos casos para denominar a santos, profetas y encarnaciones. 
En el catolicismo se lo considera el primer grado que se le otorga a una persona en su camino a la canonización, a la vez que es utilizada por varias órdenes monacales para describir su misión. 
En el Islam, la misma fe implica la sumisión a Dios, por lo que la relación entre el hombre y Alá es concebida como la de amo y servidor. 
La imagen también aparece en el budismo Mahayana en torno al ideal del Bodhisatva, consagrado al servicio de todos los seres.
Por su parte, el Hinduismo emplea el término “Dasya” para describir esta actitud de servicio para con la deidad. De entre todas las figuras que encarnan este ideal, ninguna es más venerada y querida que la de Hanumán, el dios mono que sirve de Rama a lo largo de la epopeya del Ramayana. Hanumán es la encarnación del devoto perfecto que se entrega al servicio del Señor con todo su corazón, pensamientos y acciones. Se lo considera el protector de los enamorados y es el símbolo de la lealtad, a la vez que se lo admira por su valor, humildad, abnegación y amistad.

En su evangelio, Ramakrishna cuenta que una vez Rama preguntó a Hanumán, ¿Cómo Me consideras? Y Hanumán contestó: Oh Rama; mientras tengo la sensación del yo veo que Tú eres el todo y yo soy una parte; Tú eres el Amo y yo soy Tu servidor. Pero cuando, oh Rama, tengo el conocimiento de la Verdad, entonces realizo que Tú eres yo y yo soy Tú. La relación de amo y servidor es la más apropiada. Ya que este yo debe permanecer, dejemos que este bribón sea el servidor de Dios.

A este respecto, Swami Vivekananda desarrolló el concepto de daridra narayana seva, o servicio a Dios a través del servicio al prójimo, especialmente a los humildes. Swamiji sostenía que nadie puede ser verdaderamente libre hasta que lo sean todos. Incluso el deseo de salvación personal tiene que ser supeditado al trabajo incansable por la salvación del prójimo, ya que esta es la marca verdadera de la Iluminación.
Martín Astigueta es Periodista y docente

El servicio real es amor



 Mientras se siente amor por lo que se hace, esto es servicio. Cuando todavía estamos en el proceso de alcanzar ese amor, estamos tratando de lograr ese estado a través del servicio. Es el ego quien no nos permite manifestar ese amor. Para eso necesitamos disciplina espiritual. El trabajo, las prácticas espirituales implican siempre la necesidad de una disciplina, porque a través de ella se logra motivar el espíritu de servicio y ayuda a comprender y realizar las acciones desde el corazón.

“Sri Ramakrishna dijo: Servir a Dios es servir al hombre. Y, de la misma forma, Jesús declaró: Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Así, cuando el amor se hace presente en la acción sentimos gusto por hacerla y de esa manera, por ese gustar, brota el olvido de sí mismo…aflora…nace…el darse al otro. En ese momento, el practicante está realizando una acción y una adoración.

Esta es la primera etapa, trabajo y adoración. La segunda etapa es cuando se hace el trabajo como adoración. La tercera es cuando el trabajo mismo es una adoración.

Y para poder realizar con éxito esta meta, renunciación y servicio deben ir de la mano. No hay amor ni servicio, sin renunciación del propio ego.

“Esta es la forma de ir purificando lamente para encontrar la verdad. Tener discriminación entre lo real y lo irreal, realizar las acciones como servicio a Dios llevan por sí mismos a la realización de la verdad última. Esto se logra con la práctica espiritual. Realizando todas las acciones, ya sea en su hogar, su trabajo, o en la expresión de una vocación, todo como servicio a Dios, y adorándolo intensamente, de esta manera, el practicante Lo realiza”.

Por Monje de la Orden Ramakrishna

Verdad

"Todo en este mundo, aun la verdad misma, es relativo. Lo que es verdad para un estado de cosas o un plano de existencia, no es ver...