viernes, 13 de enero de 2012

La Orden Ramakrishna y su relación con Jesús


- Dice Swami Prabhavananda en la introducción al texto El “Sermón del Monte según La Vedanta”: La Vedanta que evolucionó de los Vedas , la más antigua de las escrituras hindúes, enseña que todas las religiones son verdaderas en la medida en que conduzcan a una misma meta: la realización de Dios.
Por lo tanto, mi religión acepta y reverencia a todos los grandes profetas , maestros espirituales y aspectos de la Deidad adorados en diferentes fés, considerándolas manifestaciones de la única verdad subyacente.

Hasta el día de hoy en todos los monasterios de la Orden Ramakrishna es costumbre celebrar la navidad ofreciendo un culto especial a Cristo. En estas ocaciones, ofrendase frutas, pan, pastel, flores, incienso. A menudo hay, una disertación sobre Cristo o se lee el relato de la natividad o el Sermón del Monte.
Así, desde los primeros días de nuestra orden, Cristo ha sido honrado y reverenciado por nuestros swamis, como uno de los más grandes maestro iluminados.

- Swami Ranganathananda, en su obra “El Cristo que adoramos”, se refiere al nacimiento de Jesús con estas palabras.
Pensamos que al nacer las personalidades divinas hay una gozosa cooperación del hombre y la naturaleza para darles la bienvenida: por ser un acontecimiento que anuncia júbilo universal. En palabras de uno de nuestros libros sagrados: “Los antepasados se regocijan, los dioses danzan en júbilo, y este mundo gana un Salvador”.

- Swami Vijoyananda en el prefacio del libro “Así habló Jesucristo”, recuerda: “ Mi madre, que era una gran devota hindú, que practicaba con verdadera dedicación su religión, me enseñó desde muy niño a respetar a todas las Encarnaciones, y en nuestro hogar eran igualmente venerados . En la capilla de la familia, entre las figuras y estampas de las Encarnaciones Divinas y otras Deidades, había una estampa de colores de Jesucristo”.

Verdad

"Todo en este mundo, aun la verdad misma, es relativo. Lo que es verdad para un estado de cosas o un plano de existencia, no es ver...