sábado, 24 de diciembre de 2011

La Santa Madre Sri Sarada Devi (1853-1920)


De su vida...

 
Sri Ramakrishna  (1836-1886), el Dios-Hombre del siglo XIX, estuvo acompañado durante su vida por una figura luminosa, Sri Sarada Devi, desde el punto de vista de la tradición hindú, su divina Shakti, o fuerza manifestada en forma femenina. La Santa Madre, nombre por el que generalmente es llamada por sus devotos, era una verdadera dínamo de espiritualidad, una fuerza infinita de compasión y una inagotable fuente de ejemplo e inspiración.
“El cariño de Sri Ramakrishna y Su respeto religioso para con ella, -dice Romain Rolland-, depurados de los deseos y perturbaciones por los sentidos, reconocieron bajo su velo a la Deidad”.

Nacimiento y niñez

Jairambati, una retirada aldea del distrito de Bankura en Bengala occidental fue la cuna de Sri Sarada Devi. Nacida el 22 de diciembre de 1853 en una humilde y piadosa familia bramín.
Desde muy niña rogaba a Dios que diera a su carácter la pureza y la fragancia de un nardo blanco. Mirando la luna llena , solía decir: “Oh, Dios, hasta en la luna hay manchas oscuras; pero haz que mi carácter sea inmaculado”.
Ésta fue la niña elegida (a la edad de cinco años) para novia de Sri Ramakrishna. La ceremonia del casamiento se celebró debidamente. En la India, un casamiento a tan temprana edad tiene el carácter de un compromiso; el matrimonio se consuma cuando la muchacha alcanza la madurez. Pero en este caso quedó sin cumplirse por siempre.

Primer contacto con Sri Ramakrishna

A la edad de 14 años visita a Sri Ramakrishna en Kamarpukur. Su espiritualidad se hallaba desarrollada mucho más de lo que correspondía a su edad.
Era capaz de comprender de inmediato el estado mental de su esposo. Le surgió un gran deseo de aprender sus enseñanzas acerca de Dios y de vivir con él, sirviéndole.
Sri Ramakrishna muy contento, la aceptó a la vez como su discípula y su compañera espiritual.



Su vida junto al Maestro

En 1872, Sri Sarada Devi acompañada por su padre llega a Dakshineswar a visitar a su marido. Ahora tenía 18 años.
Sri Ramakrishna asumió el deber de instruir a su joven esposa, lo que comprendía todo, desde el manejo de los asuntos domésticos hasta el conocimiento de Brahman. Le enseñó a despabilar una lámpara, a comportarse frente a la gente según sus diferentes temperamentos y a adoptar la actitud apropiada en presencia de visitas.
La instruyó en los misterios de la vida espiritual (oración, meditación, yapam, contemplación profunda y samadhi).






Sri Ramakrishna y su esposa convivían en Dakshineswar, pero su mente volaba siempre alto por encima del plano mundanal.
Por la relación espiritual tan excepcional , se demostró que marido y mujer pueden convivir como compañeros espirituales. La relación entre ambos seres fue de estricta castidad. Ramakrishna era para ella la reencarnación de Dios en forma humana.


Su vida espiritual

Uno de los hechos más relevantes en su vida fue el momento en que Sri Ramakrishna la adora como a la Divina Madre misma, despertando en ella un sentimiento de maternidad por todas las criaturas.
La vida de la Santa Madre, estando el Maestro en vida, transcurre entre el servicio, la oración y las constantes austeridades. Llevaba una vida muy simple, sencilla, sin ostentaciones de ninguna especie; a la vez ¡cuánta paz y armonía! Su naturaleza inmaculada, ecuanimidad mental e imperturbabilidad, su desapego, el no criticar a nadie, su simpatía y amor hacia tods y, sobre todo, la firmeza en el momento adecuado y su dedicación absoluta a Dios son rasgos extraordinariamente prominentes en ella.
Tras la desaparición de Sri Ramakrishna en 1886, la Madre misma se convierte en una fuente de consuelo para miles de personas que se acercan a ella en busca de luz espiritual y como símbolo para los monjes del recién nacido Ramakrishna Math.
Siempre atormentada por los problemas de sus familiares y por la enfermedad, Sri Sarada Devi  fue el consuelo de miles de personas, dejando un mensaje de compasión y de espiritualidad forjado con el ejemplo de su propia vida.
Madre espiritual de la orden, monja y maestra formadora de innumerables monjes, incansable guía y dadora de luz para todos aquellos que se consideren sus hijos. Es y seguirá siendo junto a Sri Ramakrishna  el ejemplo de una vida de entrega a Dios. Ella demostró que es posible manifestar la Divinidad en y a través de la vida diaria. Su amor, su conocimiento, infinita compasión y simpatía para todos, la convierten en una imagen viviente de la Divina Maternidad. Ella, Sri Sarada Devi , es nuestra Madre.
La vida pura, fuerte, suave, inegoísta  y dedicada que llevó, como una verdadera y cariñosa madre, durante su existencia terrena, alentó a millares de hombres y mujeres de distintas religiones.
La Santa Madre, la Madre Universal, es atemporal, está más allá de su cultura y de sus circunstancias. Atravesó el tiempo y ahora se muestra día a día como nuestra propia madre.



Hablando sobre ella dice Swami Vivekananda en una carta:

"Hermano, tú no has comprendido aún el significado maravillooso de la vida de la Santa Madre; ninguno de vosotros lo ha comprendido. Pero, poco a poco, lo comprenderéis. Sin la Shakti (fuerza Divina) no hay posibilidad de renovación espiritual para el mundo.¿ Por qué nuestro país es el más pobre y más atrasado de todos los países? Porque la Shakti es tenida en menos aquí.

La Madre ha nacido para revivir esta maravillosa Shakti en la India; y formando ella el núcleo, nuevamente nacerán en el mundo mujeres como Gargui y Maitrei (las cuales se mencionan en los Upanishads como realizadoras de lo Supremo).

Sin la gracia de la Shakti nada puede llevarse a cabo.

¿Qué encontré yo en América y Europa?. Adoración a la Shakti, adoración al poder. Pero allí, su adoración es hecha ignorántemente, buscando la gratificación de los sentidos.

Imagínate, entonces, ¡cuán grande bien lograrán los que la adoren con toda pureza, considerándola como su propia madre!. Cada día voy comprendiendo las cosas con mayor claridad, voy percibiendo más y más la naturaleza íntima de todo".

Verdad

"Todo en este mundo, aun la verdad misma, es relativo. Lo que es verdad para un estado de cosas o un plano de existencia, no es ver...