sábado, 24 de diciembre de 2011

La Maternidad de Dios


Sólo una eterna, incuestionable entrega a la Madre puede darnos paz. Ámala por Ella misma, sin miedo o favor, ámala porque eres su hijo. Véla en todo,  bueno y malo por igual. Sólo entonces vendrá la”igualdad” y Dicha Eterna, que es la Madre misma cuando así la realizamos. Hasta entonces la miseria nos perseguirá. Sólo descansando en la Madre estamos a salvo.
SWAMI VIVEKANANDA

La Divina Madre del UniversoAdoración de lo Divino como Madre
El concepto de adorar a la Suprema Realidad como la Divina Madre es muy antiguo. En un mantra, el rishi del Mahanarayana Upanishad (ll.2) saluda: “¡Oh, Tú, Diosa! Diestra en salvar, Tú nos cruzas por las dificultades en excelente manera. ¡Nuestras salutaciones a Ti!”
Es posible que los rishis se dirigieran al fuego del sacrificio considerándolo como Diosa. Ella es la Diosa que quita todas las miserias y problemas, y concede la más elevada dicha. En un período posterior, en la época de los Puranas, el concepto de considerar a la Diosa como la Divina Madre del universo alcanzó su máximo desarrollo.  El culto de distintas diosas en diferentes partes, gradualmente se sumergió también en el concepto de adoración a una única Diosa, la misma Madre Divina con diferentes nombres como Uma, Maheshvari, Gauri, Chandi, Párvati, Mahakali, Ma, Sri, Minakshi, etc.
En el Chandi se narra la historia del rey Surat y del mercader Samadhi. Ambos habían recibido un muy mal trato de sus familiares y amigos, pero a pesar de todo, se sentían muy apegados a ellos.
El rey le preguntó al rishi Medha la razón del extraño comportamiento de sus mentes. Entonces el rishi les contó acerca de la Divina Madre y Su poder ilusionante: “Ciertamente Ella, Bhagavati, Mahamaya, arrastrando a la fuerza aún la mente de los sabios, los arroja en la ilusión.  Ella crea este universo entero, móvil e inmóvil. Es Ella quien, cuando es propicia, se transforma en la dadora de dones a los seres humanos para su liberación final” (Chandi I,55-56).


Manifestación especial en el cuerpo femenino

Esta Madre del universo tiene ciertamente una especial manifestación en el cuerpo femenino. En el Chandi vemos que Indra y otros dioses rogaron a la Diosa: “¡Oh, Diosa!, todos los aprendizajes son tus aspectos; así lo son todas las mujeres del mundo con sus variadas cualidades” (XI,6).
En el Rig Veda (X.10.125), la hija del rishi Ambhrina, sintiéndose completamente identificada con esta Madre del universo, dice: “Soy Yo quien se mueve en la forma de los Rudras, los Vasus, los Adityas y todos los demás dioses… A quien Yo elijo lo hago grande: al creador, al vidente y al genio”.   
Hoy en día la Santa Madre Sri Sarada Devi es respetada como la personificación viviente de esta Madre Divina. En ocasiones, Ella misma reveló su divinidad a algunos devotos bienaventurados. Ella dijo: “El Maestro (Sri Ramakrishna) consideraba a todas las criaturas como manifestaciones de la Divina Madre. El me dejó para dar expresión a esa Maternidad”.
Sri Ramarkrishna veía a la Divina Madre en todas las mujeres. La maternidad Divina también se manifestó muy marcadamente en su vida.
Swami Vivekananda escribió (C.W.: VI.335): “….la maternidad de Dios es prominente en esta Encarnación. Él (Sri Ramakrishna) solía vestirse como una mujer. Él fue, por así decirlo, nuestra madre, y nosotros debemos del mismo modo, mirar a todas las mujeres como reflejos de la Madre.”

*

El concepto de adorar a lo Divino como Madre es también bastante antiguo en la tradición cristiana. Luego de observar este gran amor por la Divina Madre entre muchos cristianos Swamiyí escribió (C.W. V.506): “Jehová, Jesús y la Trinidad son secundarios: la adoración es para Ella, la Madre con el niño en sus brazos. El emperador grita “Madre”, el mariscal de campo grita “Madre”, el soldado con la bandera en la mano grita “Madre”, el marinero al timón grita “Madre”, el pescador en sus harapos grita “Madre”... En todas partes está el grito de “Ave María”, día y noche, “Ave María”, “Ave María”.

*

La Madre es la Madre. En definitiva, ninguna formalidad es esencial para amarla. Sólo es necesario un sincero y genuino amor por Ella. Todos son sus hijos. Ella es la Madre de todos. Ella está siempre. Debe haber una sumisión y entrega total a la Madre.

RAMAKRISHNA VIVEKANANDA VEDANTANA
Primera edición. Pág. 129

Swami Vivekananda

"Yo soy el alma de Budha,  de Jesús, de Mahoma. Yo soy el alma de los maestros,  y soy todos los  ladrones que robaron ...