domingo, 13 de noviembre de 2011

Sri Ramakrishna y su experiencia con el Señor Jesucristo



Fue hacia 1874 que Sri Ramakrishna se interesó activamente en el cristianismo. Un devoto que acostumbraba visitar al Maestro en el jardín del templo de Dakshineswar, cerca de Calcuta, le explicaría la Biblia en bengalí. Un día mientras Sri Ramakrishna estaba sentado en la sala de recibo de la casa de otro devoto, vio un cuadro de la Virgen y el Niño. Absorto en la contemplación de este cuadro, vio que de pronto cobraba vida y refulgencia. Un amor extático por Cristo llenó el corazón de Sri Ramakrishna, y llegó hasta él la visión de una iglesia cristiana en la que los devotos quemaban incienso y encendían cirios ante Jesús. Durante tres días, Sri Ramakrishna vivió bajo el hechizo de esta experiencia.


Al cuarto día, mientras caminaba por un soto de Dashineswar, vio a una persona de semblante sereno que se acercaba con su mirada fija en él. Desde el rincón más profundo del corazón de Sri Ramakrishna le llegó la realización: “Este es Jesús, quien derramó la sangre de su corazón para la redención del género humano. Este no es otro que Cristo, la encarnación del amor”. Entonces, el Hijo del Hombre abrazó a Sri Ramakrishna y entró en él, y Sri Ramakrishna entro en samadhi, el estado de consciencia trascedendental. Así, Sri Ramarkrishna se convenció de la divinidad de Cristo.



Poco después de la muerte de Sri Ramakrishna, nueve de sus jóvenes discípulos se consagraron, en
una noche de invierno, ante un fuego sagrado para tomar sus votos de renunciamiento formal: de
allí en adelante iban a servir a Dios como monjes. Su jefe, el futuro Swami Vivekananda, narró a sus
hermanos el relato de la vida de Jesús, pidiéndoles que ellos mismos se convirtiesen en Cristos, que
se comprometiesen a ayudar en redención del mundo, y que se negasen a sí mismos como Jesús lo
había hecho. Después, los monjes descubrieron que esta noche había sido la Nochebuena cristiana –
una ocasión muy propicia  para sus votos.

Así, desde los primeros días de nuestra orden, Cristo ha sido honrado y reverenciado por nuestros
swamis como uno de los más grandes maestros iluminados. Muchos de nuestros monjes citan las
palabras de Cristo para explicar e ilustrar las verdades espirituales, percibiendo una unidad esencial
entre su mensaje y el mensaje de nuestros videntes y sabios hindúes. Como Krishna y Buda, Cristo
no predicó un mero evangelio ético o social, sino un evangelio incomprometidamente espiritual.
Declaró que Dios podía ser visto, que la perfección divina podía ser lograda. A fin de que los hombres
pudieran alcanzar esta meta suprema de la existencia, enseñó el renunciamiento a la mundanalidad,
la contemplación de Dios, y la purificación del corazón a través del amor a Dios…

Swami Vivekananda

"Yo soy el alma de Budha,  de Jesús, de Mahoma. Yo soy el alma de los maestros,  y soy todos los  ladrones que robaron ...