viernes, 4 de noviembre de 2011

Ramakrishna: un puente entre oriente y occidente


En la vida de Ramakrishna encontramos la síntesis de los cuatro yogas: karma, gñana, bhakti y raya. Más aún, los sistemas filosóficos de las tres escuelas principales del Vedanta –dualismo, no-dualismo calificado y no-dualismo– se encuentran armonizados en sus enseñanzas.
Él vivió su vida en una encrucijada donde se reunen varias líneas religiosas de la India. Nunca dijo palabras duras en contra de credo alguno. Él era tan incluyente que los miembros de cada grupo pensaban que él era uno de ellos. Su amor y compasión todo-abarcante trascendían la estrechez e intolerancia sectaria. En verdad, la vida de Ramakrishna es un puente entre lo antiguo y lo moderno, entre oriente y occidente.
Ramakrishna vino para hacer simple la religión. Él sabía que los seres humanos en esta época tienen personalidades complejas y muy poco tiempo para practicar disciplinas espirituales y pensar en Dios. La paz y la dicha no pueden comprarse en el mercado. Sólo pueden adquirirse llevando una vida espiritual. Por esta razón las enseñanzas de Ramakrishna son prácticas y universales, libres de doctrinas y dogmas. No necesitan ningún comentario o interpretación. Ramakrishna incorporó dentro de sus enseñanzas parábolas, símbolos, canciones, cuentos, folklore, mitos, razonamiento científico, anécdotas de la vida cotidiana, y ejemplos de la naturaleza y de la conducta de los seres humanos y animales. Él raramente citó las escrituras; más bien, enseñó de su propia experiencia personal y explicó las verdades profundas de la vida espiritual en una forma completamente simple. Aquí hay algunos ejemplos de las enseñanzas de Ramakrishna, que se adecuan a cualquier temperamento:

• Las diferentes creencias no son más que diferentes caminos que conducen al Único Dios. Por diversos caminos se llega al templo de la Madre Kali en Kalighat. De modo similar, varios son los senderos que toman los hombres para llegar a Dios. Cada religión no es más que uno de esos senderos.

• Puedes ver muchas estrellas en el cielo durante la noche, pero no cuando sale el sol. ¿Puedes, por eso, decir que no hay estrellas en el firmamento durante el día? ¡Oh hombre!, porque no ves a Dios en los días de tu ignorancia no digas que Dios no existe.

• Dios mora en todos los seres, pero no todos los seres se identifican a sí mismos con Dios, por eso sufren.

• Hay gente que vierte ríos de lágrimas por no tener hijos; otros sufren lo indecible porque no pueden conseguir riquezas. Pero, ¿cuántos son los que sufren y lloran porque no han visto a Dios? ¡Muy pocos, en verdad! Aquel que busca al Señor y llora por Él, ciertamente lo hallará.

• En esta Edad de Kali un ser humano puede lograr la perfección en tres días. Los que lloran por Dios con un corazón anhelante día y noche Lo ven.

• Pregunta: “¿Cómo puede uno establecerse en el estado de perfección.” Respuesta: “Así como las papas y las berenjenas se ablandan cuando están cocidas, de la misma manera la gente se vuelve muy suave y humilde cuando alcanzan la perfección. Sus egos se disuelven completamente.”

• Un cuarto puede estar oscuro por mil años, pero se ilumina instantáneamente en cuanto se enciende una lámpara. De manera similar, una vislumbre de la gracia de Dios puede borrar los pecados acumulados en miles de nacimientos.

• Si uno arroja al océano una muñeca de sal, una muñeca de trapo y una muñeca de piedra, la muñeca de sal se disuelve instantáneamente y pierde su existencia individual. La muñeca de trapo se empapa con agua –no se vuelve una con este, y mantiene su propia existencia separada. El agua no entra para nada en la muñeca de piedra. Un alma libre es como la muñeca de sal, un alma mundana es como la muñeca de trapo, y un alma atada es como la muñeca de piedra.

• El sol puede brillar igualmente en todas partes, pero se refleja más claramente en agua limpia, espejos y otros objetos transparentes. De modo similar, Dios mora en todo corazón, pero Se manifiesta en mayor plenitud en los corazones de personas santas.

• Un bote puede estar en el agua, pero el agua no debe entrar en el bote. Un aspirante puede vivir en el mundo, pero el mundo no debe vivir dentro de él.

• Mientras vivo, aprendo.

A la gente de esta época le interesa la esencia de las cosas. Sólo están dispuestos a aceptar lo esencial de la religión, y rechazan lo no esencial (esto es: los rituales, las ceremonias, los dogmas y los credos).

Swami Vivekananda

"Yo soy el alma de Budha,  de Jesús, de Mahoma. Yo soy el alma de los maestros,  y soy todos los  ladrones que robaron ...