martes, 26 de julio de 2011

Virtudes éticas y morales

Las virtudes éticas y morales del Vedanta se basan en el ideal de realizar y manifestar nuestra innata divinidad. En pocas palabras, todo lo que nos acerque a la meta es ético y moral y lo que nos impida avanzar no lo es.

Como un diamante que está cubierto de barro, el Atman brilla en todo su esplendor en nuestro interior, sin embargo su presencia está cubierta, su brillante pureza enmascarada tras un sin fin de capas de ignorancia, de identificaciones erróneas, conocimiento incorrecto y percepciones desacertadas. Es importante enfatizar que no estamos tratando de convertirnos en algo distinto a lo que ya somos. No intentamos volvernos perfectos, ya lo somos. Ésta es nuestra verdadera naturaleza. Actuar de acuerdo a ella, con nobleza, sinceridad y amabilidad, levanta el velo de la ignorancia, que oculta la verdadera realidad. Cualquier cosa que deforme esta realidad es una distorsión de la verdad.

Por lo tanto, la ética del Vedanta se basa en un sencillo método de razonamiento, donde a cada acción o pensamiento le preside la pregunta: ¿me acerca a la verdad o me aleja de ella?

Si consideramos la misma pregunta desde otro punto de vista nos preguntamos:¿Qué nos impide realizar la verdad? La respuesta es: el ego, la sensación de “yo” y “mio”. El gran maestro Ramakrishna dijo: “la sensación de `yo´ y `mío´ ha ocultado la Realidad y por eso no vemos la verdad”. Y continuó: “cuando el ego muere, todos los problemas desaparecen”.

¿Qué tiene que ver el ego con la ética y la moral? Absolutamente todo. Cualquier código moral se basa en el ideal del altruismo, es decir, dar prioridad a los demás, forzando al ego a desempeñar un papel secundario. Los deseos egoístas siempre perjudican nuestra vida espiritual. Independientemente de la magnitud de la acción o del pensamiento, el egoísmo hace que el velo de la ignorancia se vuelva más denso y oscuro. Por el contrario, cualquier acto altruista beneficia nuestra vida espiritual.

Por esta razón, hacer el bien al prójimo es un código universal de ética y moral, presente en todas las religiones y sociedades. ¿Por qué es universal? Porque refleja la verdad que sentimos de manera instintiva, refleja la unidad de la vida.

El amor, la compasión y la empatía afirman esta verdad porque reflejan la realidad del universo. Cuando sentimos amor y compasión, experimentamos inconscientemente la unidad que existe entre todas las cosas. Cuando sentimos odio, ira y celos nos apartamos de los demás y negamos nuestra naturaleza, que en verdad es infinita y libre de cualquier limitación.

¿Dónde radica el problema? En nuestra identificación errónea, el creer que somos la mente y el cuerpo en lugar del “espíritu infinito”. Como expresa Swami Vivekananda, el gran discípulo de Ramakrishna: “En el momento en que pienso que soy un pequeño cuerpo, quiero conservarlo, protegerlo o darle un buen aspecto, a expensas de los demás cuerpos; entonces se crea una separación entre tú y yo. Cuando esta idea de separación aparece, abre la puerta del dolor y lo lleva a uno a toda clase de sufrimientos”.

Vedanta.Pravrajika Vrajaprana. Pág. 36.

Swami Vivekananda

"Yo soy el alma de Budha,  de Jesús, de Mahoma. Yo soy el alma de los maestros,  y soy todos los  ladrones que robaron ...