martes, 26 de julio de 2011

Enseñanza del Vedanta

La verdadera naturaleza del ser humano es idéntica a la del Ser Supremo y por ende Divina. La meta de la vida es realizar esta Divinidad, o sea, la identidad entre el yivatma (ser individual) y el Paramatma (Ser Supremo) por medio de las prácticas morales y espirituales.

Como resultado es esa realización, uno se establece en la dicha y paz eterna y se libera de todas las ligaduras. El ser humano puede lograr esto debido al desarrollo de su mente. Por lo tanto, la gloria del nacimiento humano es inmensa.

Hasta obtener aquel estado, el alma (el yiva o ser vivo) necesita nacer repetidamente y experimentar las dualidades. Pero el ser humano siempre está dotado de la capacidad de discernir y ejercer el poder de su voluntad. Esto lo hace responsable de las acciones y sus frutos (karmafala) colocándolo bajo la inevitable ley de causa y efecto. Toda acción no egoísta es moral y acelera la realización de la Divinidad interior, mientras que las acciones egoístas producen lo contrario. 

Ramakrishna Vivekananda Vedanta, Pág. 25

Swami Vivekananda

"Yo soy el alma de Budha,  de Jesús, de Mahoma. Yo soy el alma de los maestros,  y soy todos los  ladrones que robaron ...